lunes, 22 de febrero de 2010

ADOLFO HITLER MURIO EN ARGENTINA

"Hitler murió en Bariloche"


El periodista Abel Basti afirma que Adolf Hitler murió a los 60 años en Bariloche, y dice tener pruebas.

por Ivan Rodriguez Alauzet

Mitos. Aquellos que se cuentan en las calles, en reuniones y en convites. Los que mantienen los frágiles estandartes de una sociedad que vive una idílica utopía. Son cientos. Hasta miles quizá. Los más añejos pecan de senilidad; los más nuevos, gozan de la inmunidad de la inocencia. Abel Basti conoció la crudeza de ambos y comprobó que todos eran ciertos. Al menos así fue su incursión con el escape nazi a las tierras del sur. La olvidada Patagonia; la Bavaria del mate y el dulce de leche. La estancia del Tercer Reich en Argentina.

Basti nació en Olivos. Pero la quinta presidencial no iba a verlo crecer. Hoy, más allá del paralelo º33, el periodista que supo ser corresponsal de Ambito Financiero y DyN, tiene la autoridad para afirmar que “el escape nazi a nuestro país se trató de un plan muy grande que era la evacuación total del tercer Reich de Europa”. ¿Y cómo logró comprobarlo? Fácil, con casi 20 años de investigación en el tema.

Entrevistar a Erich Priebke, un militar nazi que fue extraditado de Argentina a comienzos de los ’90, le cambió la vida para siempre. Esa nota se convertiría en su pasaporte a la verdad. A su verdad, al menos. Persiguió todas las pistas posibles que hablaban de un supuesto desembarco alemán que comenzó, inclusive, mucho tiempo antes de finalizar la Segunda Guerra Mundial. “Ellos sabían que perdían desde el ’44 y allí nació el escape”.

Ese arribo, “comprobado por documentación desclasificada del FBI y cientos de testimonios”, no sólo traería tecnologías y divisas provenientes del viejo mundo a nuestro país, también incluía, según afirma el periodista, a un personaje muy especial. “Hitler vino en submarino a la Argentina en 1945. Desembarcó en el sur por las desoladas playas, la baja densidad poblacional y la similitud con Bavaria”. Situación ambigua, porque según él, “había un acuerdo militar con Estados Unidos. Ellos sabían el plan y dieron luz verde”.

Con todo el material, Basti publicó dos libros: “Bariloche Nazi” y “Hitler en Argentina” (librerías del grupo Distal), y está trabajando en el próximo: “Destino Patagonia”. “Desde que decido publicar un libro con ese nombre –referido al segundo- esto deja de ser una leyenda para mí y se convierte en una realidad demostrable con documentación y testimonios directos”, recalca el autor, y destaca que “es mayor la cantidad de material que pude encontrar de su presunto escape y estadía en Argentina que de su muerte en Alemania”.

Desde comienzos del siglo XX, los alemanes pre Primera Guerra Mundial fueron los primeros en investigar las frías tierras del sur. “Había una gran necesidad de recursos y de sitios estratégicos que provocó la exploración de nuestras costas por la entonces inteligencia alemana”, declara el hombre y evidencia sus dichos con documentación: “Todavía no existía el nazismo pero la mayoría de estos mismos personajes después sí iban a formar parte del sistema nazi. El jefe del contraespionaje del Fhurer, que era el almirante Canaris, llega a Bariloche durante la primera guerra. Eso está escrito en sus biografías”.


¿Cómo comienza el plan?
El relevamiento del suelo nacional proveyó a la comandancia del Reich de lugares estratégicos para el atracamiento de barcos, posteriores ingresos de submarinos y posibles parajes para estaciones de aprovisionamiento. Desde Puerto Madryn hasta Río Negro, Basti destaca que los nazis se “pasearon” por todo el territorio sin ningún tipo de problema. Sobre todo en Córdoba y en Bariloche. Incluso cuenta curiosas historias de personas que dicen haber estado junto a Hitler en varias ocasiones. “Algunos lo describen como un tipo melancólico que se pasaba horas mirando el mar, como extrañando”.

La residencia de Ante Pavelic, el ex mandatario de la Croacia totalitaria de 1941, en Argentina, confirma aún más las hipótesis del periodista. “Pavelic huyó hasta Italia y de allí –tras haber alcanzado una acuerdo con Perón- pudo ingresar al Río de la Plata”. El gobierno yugoslavo, luego, pidió la extradición en 1951.



Nazis conmemorando a Hitler en Argentina. Archivo del autor.

El acuerdo entre Hitler y Perón
De la misma forma que su par Pavelic, el máximo jerarca de las tropas nacionalsocialistas alemanas, Adolf Hitler, “concretó un acuerdo con Perón para desembarcar en las costas argentinas”. El presidente, de quién se sospecha un negociado nazi desde hace varios años apoyado con una investigación muy profunda realizada por Uki Goñi sobre los permisos y pasaportes presuntamente otorgados a los exiliados nazis del gobierno argentino, “no los recibe en forma individual e independiente, sino que lo puede hacer porque había un paraguas y un Ok de las fuerzas militares norteamericanas dentro de un esquema de reciclaje de los hombres, nazis en particular, en la lucha contra el comunismo”.

De esta forma, el investigador justifica el traslado de los convoy alemanes en pleno conflicto internacional: “A esa altura de 1945, una flota de submarinos jamás podría haber cruzado el Atlántico sin ser detectados”.



¿Dónde murió Hitler?
La gran duda. Un de las mayores incógnitas de la historia no oficial. Lo que “se dice” desde años, presuntamente lo sabe él. Y no se guarda nada, va contra todos los pronósticos porque: “Tengo pruebas que lo demuestran, Hitler murió en Argentina a los 66 años en los años ‘50”. Y la realidad no deja de sorprender, “es fácil, el secretario de Gobbels, el ministro de propaganda, todavía vive en Buenos Aires y edita libros. Es más, el último de ellos lo venden en la librería que está al lado de la Cancillería”.


Siguiendo con el Post anterior te transcribo un comentario hecho en Taringa por el escritor ABEL BASTI

"Hitler se escapó a la Argentina con el acuerdo deLa prueba de ADN que demostró que el cráneo que guardaban los rusos no era el del dictador nazi Adolf Hitler ratificó la teoría esbozada entre otros por el investigador porteño Abel Basti, autor de los libros "Bariloche Nazi" y "Hitler en Argentina": el jefe del Tercer Reich no murió en su búnker de Berlín el 30 de abril de 1945, en el epílogo de la Segunda Guerra Mundial.

"Yo había hecho un pedido formal a los rusos para hacer un estudio del cráneo el año pasado. Estuvimos reunidos con el embajador ruso y a través de él le hice el pedido al director de los archivos federales que tienen estos supuestos restos. Y ahora la máquina de Moscú le dio al científico estadounidense una autorización de una hora", advirtió Basti, quien trabaja en otro libro sobre la pasión que lo desvela: la vida y muerte de Hitler en la Argentina.

—¿Por qué los rusos sólo autorizaron a examinar los restos apenas una hora para intentar develar un misterio de 64 años?
—Quienes seguimos el tema sabemos que estos no son los restos de Hitler. Ahora tenemos la prueba de lo que supimos siempre. La respuesta está en la alta política. Stalin, hasta su muerte en 1953, sostuvo ante los aliados y su servicio de inteligencia que Hitler se escapó a España y a la Argentina. Ahora busco que Defensa me deje ver los documentos secretos de los submarinos nazis que llegaron a la Patagonia en 1945.

—¿Stalin quería juzgar a Hitler?
—Antes de Nuremberg, en septiembre de 1945, Stalin insiste en que Hitler debe ser juzgado: "Hay que juzgarlo, y yo no lo tengo". El mayor inglés Roger en apenas un mes dictaminó la muerte de Hi-tler. Muy rápido y sin ningún elemento de prueba dijo que "Hitler se suicidó". No hay pericia ni cuerpo ni autopsia ni trazas. Elaboran la teoría de que Hitler se suicidó el 30 de abril de 1945 y con ese dictamen lo sacan del medio.

—¿Cómo resolvió Alemania legalmente la supuesta muerte de Hitler si no tenían el cuerpo?
—Hitler no tuvo certificado de defunción. Alemania no lo declaró muerto hasta diez años después, cuando lo hizo por "presunción de fallecimiento". Es decir que durante diez años Hitler estuvo vivo para Alemania.

—¿Si Stalin decía que Hi-tler había huido por qué después Rusia sostuvo la hipótesis del suicidio en Berlín?

—En 1953 muere Stalin y Rusia cambia su política y sostiene la teoría del suicidio de Hitler, pero antes todo esto de la huida de Hitler era público. El locutor citó a un general soviético que dijo "Hitler se escapó", algo dicho por Stalin a los estadounidenses y aceptado por Einsenhower. En noviembre de 1945 un senador estadounidense presentó un proyecto que ofrecía una recompensa de un millón de dólares para encontrar a Hitler. La historia oficial en 1945 estaba orientada hacia la teoría del escape, pero los testigos desaparecieron en las prisiones soviéticas y los últimos dijeron que Hitler se suicidó. Pero no hay ninguno que lo haya visto pegarse un tiro ni a Eva Braun tomar cianuro.

—¿Hitler sabía que la guerra estaba perdida?

—Ellos sabían que la guerra la perdían y dos años antes elaboraron un plan de evacuación de recursos humanos, técnicos y científicos, muy ordenado y compartimentado. Trabajaron con mucha anticipación y organización. Un grupo que sacaba recursos e información científica no sabía qué hacía el otro. Y la salida de Hitler formaba parte de ese plan de evacuación.

—¿Qué importancia tiene probar que el cráneo que tienen los rusos no es el de Hitler?

—Es relevante porque es el toque de certeza científica que faltaba sobre el único elemento de prueba que decían tener los rusos para decir que Hitler había muerto en Berlín.

—¿Hitler se escapó a la Argentina?

—Hoy son más la cantidad y la calidad de las pruebas que demuestran que Hitler se escapó de Alemania y llegó a la Argentina, fundamentalmente por la cantidad de testigos, al menos media docena, de nuestro país. Y hay documentos del FBI que revelan que en esa época ellos buscaban a Hitler en la Argentina, entre otras pruebas.

—¿Hitler sólo vivió en Bariloche?
—No. Hitler llegó a la Argentina siendo joven, con 56 años, y muchos contactos. En Bariloche se reunían, pero estuvo en varios lugares del país, salió y volvió a entrar. Llegó con otro nombre, no tenía el bigotito y se había cortado el pelo al ras y había encanecido. Si uno lo hubiera visto no lo habría reconocido.

—¿Hitler vivió en el hotel Edén, de La Falda, que pertenecía a una familia alemana?

—No ahí, sino en un chalet del matrimonio alemán dueño del hotel y en una casa del Pan de Azúcar. Todavía vive la mujer que lo atendió en el 49. Eran tres personas: el matrimonio del hotel, que ya murieron, y ella. En 1925 los dueños del hotel Edén comenzaron a transferirle a Hitler la plata de los alemanes de la Argentina. Loteaban tierras en Córdoba y le giraban el dinero. Hay una cantidad de correspondencia impresionante, como cartas de Hitler de 10 ó 15 carillas donde cuenta qué hacía con el dinero enviado. Ida Eicchorn, la mujer del matrimonio alemán del hotel Edén, trataba a Hitler como su "primo". Hay filmaciones donde se los ve juntos en Berlín. Y hay un informe del FBI de setiembre de 1945 que dice que "en La Falda está todo preparado para recibir a Hitler".

—¿Por qué Hitler vino a la Argentina?
—Hitler no podía escapar solo, sin el acuerdo de Estados Unidos, que tenía un sistema de radar muy moderno para controlar los barcos y los aviones en todo el mundo. A la Argentina vinieron entre 20 y 30 mil nazis, donde Perón pudo recibirlos con acuerdo anglo-norteamericano, pero a Estados Unidos fueron unos 300 mil. Estados Unidos recicló a los nazis para pelear contra el comunismo. Terminó la Segunda Guerra Mundial y empezó la Guerra Fría. Y a ellos le interesaban la bomba atómica y el enriquecimiento de uranio que tenían los nazis. Fue una gran transferencia de tecnología.[/b]



Fuente:
http://www.lacapital.com.ar/contenidos/2009/09/30/noticia_0019.html
http://www.taringa.net/posts/noticias/3536957/Equot;Hitler-se-escapó-a-la-Argentina-con-el-acuerdo-de.html